Quienes respetamos la vida quedamos estupefectos ante las declaraciones del Procurador General de la Nación, ante su insolita y atroz concepción sobre los fines de la existencia animal desde el concepto de la vida : “El sufrimiento del toro debe entenderse dentro de su naturaleza…el toro es un guerrero y su naturaleza lo ordena a morir en la lidia y por eso es que se puede pensar que sufriría más en un matadero que muriendo en el escenario de las plazas; el toro está ordenado a morir en la lidia”, señaló en entrevista con La FM.
Su naturaleza no lo “ordena morir en la lidia” es la tradición cultural y las grandes utilidades económicas que están detrás de esta malograda herencia de los españoles . El toro ante su tragedia de muerte inminente, no le queda otra alternativa que defenderse y luchar ante un público embriagado por la enajenación colectiva.
¿No es acaso un recurso de toda forma de vida -humana, animal o vegetal- enfrentarse, desde la razón o el instinto, a la ignominia, la muerte o la cruedad, así no tenga el nivel de racionalidad de los dirigentes políticos?
Mientras que en Colombia no se respete las distintas formas de vida, no podemos salir de la violencia en que nos encontramos.